09/08/2010
«Desde que mis padres me empezaron a subir al caballo cuando tenía un año comenzó mi afición por este deporte», confiesa la amazona Ana Palacios, una de las que ayer estuvo en el club hípico de El Forcón para tomar parte en la última jornada de la LX Edición del Concurso de saltos «Villa de Avilés». Como esta gijonesa de 23 años hubo otros 89 jinetes que se trasladaron a la localidad castrillonense para tratar de hacerse con el oro en alguna de las pruebas. Aunque son muchos, todos coinciden en lo mismo: «Me aficioné a montar porque me lo inculcaron mis padres», aseguraba el joven Ignacio Flores, de tan sólo 14 años, que lleva a lomos de su asturcón desde que cumplió 8 primaveras. A la misma edad que Flores también empezó a pisar la arena el avilesino Gerardo Menéndez. «Comencé a montar en 1988, cuando abrieron este club, y como este mundo me apasiona, pues seguí», relata. Este avilesino se convirtió ayer en uno de los reyes de la pista a lomos de su yegua «Stella». Con ella, ganó la prueba de caballos jóvenes. Un profeta en su tierra. Para el jinete bilbaíno Guillermo González competir en El Forcón va más allá de la pugna deportiva. González fue uno de los constructores de la pista castrillonense que, según asegura, fusiona al caballo con la arena «de una manera extraordinaria». González no escatima en halagos para su obra: «Es como montar en una pista de hierba», sentenció. Después de tres jornadas de saltos, ayer se puso punto y final al concurso hípico «Villa de Avilés». El tercer y último día de competición comenzó a las diez y media de la mañana con las pruebas complementarias de menor altura. Pasado el mediodía se disputó el trofeo «Dirección general de Deportes del Principado de Asturias», en el cual Saúl Portos se subió a los tres escalones del podio al llevarse los tres primeros puestos con tres caballos distintos. Por la tarde, Leonardo Medal consiguió el oro en el «Trofeo Cajastur» y en el «Gran Premio Ayuntamiento de Avilés-Asturiana de Zinc», en el que se inscribieron 39 caballos y que cerró el concurso. Desde Bilbao a Asturias. Éste es el viaje que realiza el vasco Guillermo González una o dos veces al año para competir en El Forcón. Pero no lo hace solo, su yegua «Aida» va con él a todas partes, com o se ve en la imagen. «Llevo unos cuantos años viniendo a este club hípico y siempre la traigo», aseguró González, que pertenece al Club Munguía. Guillermo González nunca falta a la cita de El Forcón: «Nos desplazamos hasta esta localidad asturiana siempre que hay un concurso de saltos de nuestra categoría».
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