Published On: Dom, Feb 26th, 2017

Como una madre

Jaime Poncela

25-02-2017

Jaime Poncela 1Me quedé sin padre antes de llegar a ser padre yo mismo, de manera que he tenido que afrontar la paternidad sin asesores personales, a pelo, como los dioses me han dado a entender. Ser padre sin un padre que te dé alguna idea al respecto es como aprender a conducir por libre. Uno termina por saber llevar el coche, pero después de haber desgraciado unos cuantos embragues y un par de guardabarros. Ser padre autodidacta es como tocar el piano de oído. Se puede dar el pego tocando ‘Paquito el chocolatero ‘de vez en cuando, pero se termina por desafinar. Con el paso de los años uno se da cuenta de que ser padre, en general, consiste en tratar de no meter la pata más de cuenta y usar la loción de afeitar que le regalan a uno el 19 de marzo. Cuando mis niños me hacían entrega de sus trabajos manuales de rigor con cartulinas masuñadas en clase durante las semanas anteriores, pensé que me estaban dando el ‘Oscar’ por una película que no había dirigido, ni protagonizado y de la que ni siquiera era autor del guión original. Ni siquiera podría ser un premio a toda mi carrera. No llevo tantos años en el oficio de padre como para que ya me hagan homenajes antes de dejarme por imposible. De manera que cuando no sé como actuar de padre procuro hacer de madre. Lo confieso: a veces soy un padre maternal en vez de ser paternalista. Es un truco que funciona. Hasta la fecha no me ha fallado, debo confesarlo, y mis hijos no se dan cuenta de la impostura. A veces hasta agradecen que los quiera como una madre.