Published On: Vie, Nov 18th, 2016

Antipatía bancaria

Luis José de Ávila

17 noviembre 2016

Avila 6Creo de un tiempo para acá que los bancos se están ganando la antipatía del ciudadano de a pie y lo pude comprobar esta mañana cuando me dispuse a abonar el IBI de un piso que mis padres, Dios les tenga en su gloria, me dejaron en herencia hace años en Avilés.

Para empezar me encuentro que en la plaza de La Gesta, esa que ahora el tripartito quiere rebautizar como la de Nelson Mandela, donde hay dos sucursales de Liberbank y el Banco de Santander deben de haberse puesto de acuerdo para fastidiar al personal y han sido cerradas a la vez aunque la primera, por lo visto, es para adaptar como banca a distancia lo que va a hacer las delicias de los pensionistas de edad, mayoría en el barrio. En la zona lo más cerca que nos queda ahora es una sucursal del Herrero y otra de la Caja Rural en la vecina calle de Muñoz Degraín.

Acudo a la única sucursal del Caja España/Caja Duero que hay en la ciudad y en la que suelo hacer mis modestas transacciones y muy amablemente me informan que no pueden pagar mi IBI ya que en su día el Principado les negó la cuenta. Por lo visto se negaron a coger deuda regional. Así que armado de paciencia acudo a la sede central de Caja Rural, en la calle Melquiades Alvarez, extrañándome la cola existente ante los tres puntos de atención al público. Mala suerte, los ordenadores se caen cada dos por tres así que otra media de hora de pie y en fila como cuando hacíamos la mili. Veremos a ver ahora en que termina la recaudación municipal en Oviedo al ser remunicipalizada.

Entre tanto el foco de la noticia está en el Palacio del Congreso en Madrid donde un Javier Fernández de punta en blanco, corbata incluída, es el único presidente autonómico del PSOE que asiste a la inauguración de la legislatura con discurso de Felipe VI incluido. Me encanta observar las transformaciones del presidente del Principado según tenga que acudir a uno u otro acto. Cuando ejerce de presidente de la gestora socialista, camisa informal y pantalón vaquero, cuando representa al Principado, elegancia a base de traje de Emidio Tucci, supongo, y corbata de seda italiana. No me canso en señalar que lo de la gestora va para largo, de ahí que, quiérase o no, esté robando tiempo a su responsabilidad como jefe del Ejecutivo asturiano. Su mano derecha, la consejera de Hacienda Dolores Carcedo que está de nuevo abandonando su peinado, suda la gota para cuadrar las cifras para un proyecto de presupuestos que en principio rondará los 4.000 millones de euros con un 70 por ciento destinado a gastos asistenciales, ya saben que vamos camino de convertirnos en un gran geriátrico, y 300 millones para inversión que, la verdad, se me antojan escasos dadas las necesidades de nuestra comunidad autónoma. Por el momento Javier Fernández ha tenido un vis a vis al respecto con Izquierda Unida. Curiosa pareja la que forman el elegante Gaspar Llamazares con el orondo Ramón Arguelles, buen paisano donde los haya, por cierto.

Todos los fondos de los distintos partidos políticos con representación parlamentaria en Asturias están agitados ante la proximidad de congresos y cambios. Ya conocen mi teoría de que llegado el momento ninguno quiere bajarse de la piragua y hasta veteranos como Isidro Fernández Rozada intentan subirse de nuevo a ella. Mientras el nuevo ministro de Fomento y ex alcalde de Santander Iñigo de la Serna comienza a mover fichas hacia Cantabria aquí seguimos anestesiados. Creo que este fin de semana el Gran Gyoming actúa en una sala ovetense. A ver si nos da algún consejo para ximielgar a nuestros dirigentes y despertar su dormido orgullo.