Published On: Dom, Oct 2nd, 2016

Hacerse mayor

Jaime Poncela

Esta soberbia moral de Podemos, esta prepotencia intelectual siempre me ha producido enorme cansancio porque me recuerda a ciertos catequistas y meapilas de mi infancia que aseguraban llevar en el bolsillo las llaves del cielo y del infierno y vendían baratos los planos para llegar a cada uno de esos destinos. Así que la bronca de días pasados entre Errejón e Iglesias sobre si conviene hacer de Caperucita o del Lobo Feroz para ganar elecciones, me parece ociosa porque la suerte ya está echada. Podemos camina a pasos agigantados hacia su conversión en un partido más de la vieja y odiada política que ha protagonizado actuaciones tan destacables como la del Ayuntamiento de Gijón, de gloriosa memoria. Serán un partido más, aunque pueden ser si quieren un partido mejor. Ellos dijeron que siempre serían diferentes, alternativos, nuevos, pero como canta Serrat “nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio”.

La podredumbre del PP y el ruido que producen los trabajos de desguace y desescombro del PSOE, han sofocado los debates internos de Podemos y hasta lo mismo acaban por convertir a esta organización unida a IU como los únicos referentes para los votantes de la izquierda. Podemos ya es uno más del Sistema, ya no puede jugar al escondite, a estar en la procesión y repicando; ya ha superado la adolescencia, el tiempo de las perretas y los pataleos, y forma parte de las instituciones impuras e imperfectas que ha prometido reformar desde dentro. Lo mejor que puede hacer ahora Podemos es tratar de no repetir los errores de sus mayores y, haciendo de Peter Pan o del Capitan Garfio, con menos insolencia gratuita, menos bilis y más pedagogía, subir la moral de los ciudadanos, y conseguir que volvamos a confiar de nuevo en la democracia, en las elecciones y hasta en la izquierda. A veces hacerse mayor y aceptarlo no es tan malo.