Published On: Vie, Jul 22nd, 2016

Costa Rica es un paraíso

Vicente Bernaldo de Quirós
22-07-2016
Vicente Bernaldo 1   Todo el mundo que visita Costa Rica o ha oído hablar de este país centroamericano comenta que se trata de un verdadero paraíso. Sus afrodisíacas playas, sus paisajes maravillosos y sus monumentos son alabados por quienes los conocen. Además, tiene el encanto de que desde 1948, Costa Rica ha abolido el Ejército y es considerado como un país pacífico y de natural moderado, conciliador y lugar de referencia de negociaciones políticas entre otras naciones. Sí. Costa Rica es un paraíso paisajístico, pero también un paraíso fiscal.
Un juez español de la Audiencia Nacional planteó a finales del pasado mes de mayo al Gobierno costarricense que le proporcionara información sobre las actividades, supuestamente ilícitas, de Francisco Granados ex consejero de la Comunidad de Madrid y cabeza principal de la llamada ‘Operación Púnica’, ya que el que fuera segundo de Esperanza Aguirre podía haber tenido dinero en sociedades opacas de San José y la colaboración de ese país sería fundamental para desbloquear algunos aspectos de la investigación judicial.
Contra lo que podría parecer, el Gobierno de Costa Rica ha venido dando largas a la resolución del juez y después de varios intentos, ha terminado por negar la información, sin especificar razones objetivas para ello, sino que prefirió apelar a lugares comunes sobre legalidad, transparencia e incluso injerencia internacional. Lo cierto es que el Gobierno de esa nación centroamericana le dio un corte de mangas a la Justicia española y, por el momento, esa vía investigadora se ha bloqueado.
El caso es que apenas se ha hablado de este tema en la prensa española, salvo alguna que otra información tangencial y es raro porque siempre que algún país pone reparos a las comisiones rogatorias de nuestros jueces suelen ser objeto de fundadas y justas críticas por parte de nuestros periódicos. Pero esta vez ni tertulianos y casi ni periodistas le han dado el tradicional tirón de orejas a la política de San José.
Tampoco los parlamentarios españoles ni los partidos políticos han hablado de este tema, aunque quizá el parón por la falta de Gobierno y las supuestas prioridades políticas de los organismos españoles hayan tenido la culpa de esta especie de desidia generalizada en un caso tan importante para las arcas públicas como la Operación Púnica, donde el PP está tan pringao o más que en el ‘caso Gürtel’. Es paradójico, pero también real como la vida misma.
Basta comparar el trato periodístico o político a la actitud de Costa Rica con el que se ha brindado a Venezuela, Ecuador o Cuba, cuando se exigía la información sobre la existencia de destacados miembros de ETA en sus respectivos países. La negativa de Caracas, por ejemplo, hizo aunar esfuerzos en la prensa española pidiendo duras medidas contra ese país, incluso la ruptura de relaciones diplomáticas.
Entiendo que no deben existir favoritismos en la exigencia por parte de España a sus socios y aliados de aquellas informaciones que sean precisas para resolver problemas judiciales y en los que están afectados destacados políticos de nuestro país y del Partido Popular. No sé cuales son esas razones, pero teniendo en cuenta que el Ejecutivo de Mariano Rajoy se negó sistemáticamente a exigir a Estados Unidos la extradición de los tres militares norteamericanos acusados de asesinar a José Couso, a pesar de las exigencias de los jueces, me atrevo a creer que existe una doble vara de medir, en función de que el país en cuestión sea más o menos desafecto.
Es necesario que España redoble la petición del juez Eloy Velasco para que el Gobierno de San José facilite la información que se le requiere sobre sus empresas fantasmas, advirtiéndole, incluso, con medidas de represalia por no hacerlo, ya que se trata de una cuestión fundamental para esclarecer un delito y una estafa a la Agencia Tributaria. Si no lo hace, nuestros representantes públicos harán dejación de sus obligaciones y pondrán a nuestro país en la picota, con la posibilidad fundada de que cualquier otra nación nos tome por el pito del sereno. Costa Rica es un paraíso. Paisajístico…y fiscal.