Published On: Dom, Feb 28th, 2016

Un aplauso sin precedentes

Que la derecha forista haya logrado aunar respaldos tan distintos como los del PP y Xixón Si Puede es un mérito del equipo de gobierno y de la alcaldesa Carmen Moriyón//

Vicente Bernaldo de Quirós

28-02-2016

Vicente Bernaldo 1   Voy a aplaudir con firmeza, sin que sirva de precedentes, la flexibilidad del Gobierno municipal de Foro Asturias, en Gijón, por haber sabido negociar y llevar a buen puerto la aprobación en sesión plenaria del Plan General de Ordenación Urbana, aceptando difíciles aportaciones de otras fuerzas políticas, a derecha e izquierda e iniciando el proceso de implantación de un modelo de ciudad, a través del planeamiento urbanístico, que por dos veces consecutivas habían tumbado los tribunales de justicia.
Que la derecha forista haya logrado aunar respaldos tan distintos como los del Partido Popular y Xixón Si Puede (la marca gijonesa de Podemos) es un mérito del equipo de gobierno y de la alcaldesa Carmen Moriyón. Posiblemente han sabido extraer lecciones de su minoría mayoritaria y han hecho de la necesidad virtud. De esta forma, la ciudad ya puede contar con unos mimbres que satisfacen a la inmensa mayoría para consensuar lo que se quiere hacer en la ciudad para el futuro.
Sin embargo, el PSOE no se ha sumado a la fiesta del acuerdo y ha votado no, aduciendo una serie de carencias y de actitudes que no secundaron ninguno de los grupos de la izquierda que está en el ayuntamiento gijonés. Es posible que los socialistas tengan razones objetivas para negarse a dar el visto bueno al PGOU, pero desde la ciudadanía sus críticas están siendo valoradas como elementos menores que no debían impedir la unanimidad a la hora de poner el armazón urbanístico de la ciudad.
Da la sensación de que el PSOE no se ha recuperado de la derrota electoral en Gijón, primero gracias al pacto entre Foro y el PP y después merced a la escasa sintonía con los podemitas locales, demasiado influidos por el despecho y las políticas de las alcaldías socialistas durante muchos años. Los dirigentes del puño y la rosa en la ciudad están siguiendo la tónica de Santiago Martínez Argüelles, inopinado líder de la oposición hace cuatro años y que no supo hacerle frente a las políticas de la alcaldesa oncóloga. Ese error le costó la nominación para el pasado 24 de mayo y su posterior abandono de la política activa en Gijón. Ahora, José María Pérez parece seguir por la misma vía y es una lástima que una fuerza con la influencia tan enorme en la ciudad transite como alma en pena por los aledaños consistoriales sin morder y sin atinar su estrategia.
Tuvo la oportunidad el PSOE de darle la vuelta a la situación cuando sus denuncias en la prensa sobre carencias y errores del anteproyecto del PGOU salieron adelante, gracias a la influencia de las otras dos formaciones de izquierda y al buen sentido de Foro. Pero, al final le pudo más su deseo de dirigir el urbanismo en Gijón que brindarle la oportunidad a su adversario de apuntarse un tanto,  y claro se ha quedado más solo que la una. Los militantes más críticos esperan un golpe de timón y que esta soledad voluntaria no sea duradera, sino que se convierta en un acicate para que los visitantes y los nativos sigan viendo a Gijón como una ciudad de izquierdas, gracias, entre otras cosas, a las actuaciones de los alcaldes socialistas y a los pactos de progreso con Izquierda Unida. ¿Va a tirarlo todo por la borda?.