Published On: Mie, Sep 2nd, 2015

Dos dedos de frente

“Primero hay que decir a los animosos agentes que la mendicidad no es un delito, ni siquiera una falta, salvo que acompañen su solicitud de óbolo con la presencia de menores y, sobre todo bebés//

 Vicente Benaldo de Quirós

Vicente Bernaldo 1   Damos por sentado que los agentes de la Policía Local de Gijón que acceden al servicio tienen conocimientos de geografía de la ciudad, saben localizar las calles, memorizan las ordenanzas y las regulaciones y tienen idean más que suficiente de las normas de tráfico. Pero nunca podríamos pensar que tengan que ser examinados de sentido común, de eso que en castizo llamamos dos dedos de frente y que cuando realizas intervenciones incomprensibles, suelen recordarte que careces de ellos.
Yo también digo que los dos policías locales que multaron a un indigente con 300 euros por mendigar delante de un supermercado en un calle de Gijón han demostrado con creces que carecen de dos dedos de frente, porque cuando se sanciona a una persona se busca un efecto corrector y que el infractor tenga una merma económica en sus bolsillos por efecto de la falta. Pero tratar de cobrar una multa a una persona que es insolvente tiene las mismas consecuencias que masturbar a un muerto, que no sacará rédito alguno de la acción.

Me imagino las carcajadas que soltaría al conocer la noticia Alejandro Gallo, que es el jefe de la Policía Local de Gijón, así como un reputado escritor y conocedor de novela negra, por lo que seguro que pasarían por su imaginación las torpezas de algunos de los subordinados de los comisarios que han sido y serán en los libros de género y que aparecen en algunos de ellos para mayor gloria de los investigadores. Me da en la cabeza que les echaría alguna reprimenda por actuar inútilmente y poner en la picota el prestigio de la guardia urbana gijonesa, porque no hay persona con la que comente el caso que no termine carcajeándose por las esquinas. El exceso de celo tiene efectos secundarios, o sino que se lo pregunten a aquella reportera gráfica que preguntó en una exposición homenaje a un conocido pintor ya desaparecido que a ver cuando aparecía el artista para hacerle la foto, que ella todavía tenía una larga lista de eventos a cubrir.

Primero hay que decir a los animosos agentes que la mendicidad no es un delito, ni siquiera una falta, salvo que acompañen su solicitud de óbolo con la presencia de menores y, sobre todo bebés. Ni siquiera en la muy reaccionaria y carcuncia ordenanza ciudadana que aprobó en el anterior mandado municipal el equipo de Foro Asturias figura esa perla de motivo para la sanción que esgrime la notificación sancionadora de los policías.

Si los dos policías hubieran tenido dos dedos de frente, no tendrían que andar ahora las autoridades locales buscando subterfugio para anular la multa y que no caiga todo el peso del ridículo para el conjunto de los uniformados que entre el asunto del mundo y su trato poco exquisito con los detenidos por el mencionado cuerpo en dependencias sanitarias, alguien podría pensar que la profesionalidad está a la altura de los dedos de frente.

No es intención del que suscribe generalizar en las críticas a los agentes del orden urbano, porque pueden pagar justos por pecadores y esa circunstancia es discriminatoria para aquellos que cumplen correctamente con su trabajo, pero como nadie nos ha dado los nombres y números de los citados policías, corremos el riesgo de cometer la misma injusticia que criticamos. No estaría mal, pues, que se facilitara la identificación de los sancionadores, no para hacer de ellos un escarnio público, sino para evitarlos en la medida de lo posible, a ver si su peculiar versión de la ordenanza nos va a perpetrar algo más que un disgusto.