Published On: Vie, Ago 28th, 2015

¿A quiénes defienden las asociaciones de autónomos?

 

 Informe sobre la evolución de las nuevas prestaciones de la Seguridad
Social para los trabajadores autónomos y la pérdida de libertad de éstos//

28-08-2015 – El Club de los Viernes.

Desde hace ya unos cuantos años han empezado a surgir asociaciones que dicen
representar a los autónomos -un colectivo especialmente atomizado y disperso- con la
excusa de agrupar y “dar fuerza” negociadora a los 3 millones de autónomos existentes
en España. Estas asociaciones se han arrogado una representatividad de la que carecen,
pero los Gobiernos han reconocido deseosos -como estaban- de encontrar un
interlocutor único con el que negociar y repartir promesas y dádivas electorales entre
este numerosísimo colectivo.

Estas asociaciones de autónomos repiten machaconamente que los autónomos quieren
ser como los demás, como los trabajadores por cuenta ajena, como los asalariados.
Porque según ellos, los autónomos están discriminados y reciben menos prestaciones
que el resto de trabajadores. Puede que desde una visión estatista sea verdad, ya que los
autónomos son más libres e independientes del poder político que el resto de
trabajadores. El régimen especial del trabajador autónomo es el único en el que persistía
cierta libertad, el único que te permitía elegir libremente coberturas y cuantías a pagar,
ya fuese a través del paraguas de la Seguridad Social o de aseguradoras privadas.
Detrás del persistente mantra de “los autónomos estamos discriminados”, se persigue la
falaz asimilación del autónomo al asalariado, cuando son figuras sustancial y
conceptualmente distintas. Pero lo peor es que esa carrera en pos de derechos, en
realidad no es más que una carrera hacia la imposición de obligaciones y la pérdida de
libertad en la autogestión por parte de los trabajadores autónomos. Es un ¡Vivan las
cadenas!

Así, el autónomo inicialmente tenía una gran libertad para elegir su base reguladora (o
sea la base sobre la que quería cotizar a la Seguridad Social) y pagaba el 26,5% de esa
cantidad. Sin embargo, tras continuas reformas legislativas se ha ido limitando la libre
elección de la base de cotización y se ha ido incrementando el tipo de cotización a base
de introducir nuevas prestaciones que hasta ahora el autónomo podía libremente
contratar con aseguradoras privadas o simplemente prescindir de las mismas, destinando
dicho excedente al consumo o a fórmulas alternativas de ahorro.
El 1 de enero de 2008 se les obligó (salvo excepciones muy marginales) a cubrir con la
Seguridad Social la prestación por incapacidad temporal, que hasta ese momento era
voluntaria. Ello incrementó “por decreto” la cotización en 3,3 puntos más, pasando
entonces al 29,8%.

No quedó ahí la cosa y obsesionados con la paridad con los asalariados, las asociaciones
de autónomos – más pendientes en recibir subvenciones que en preocuparse por sus
asociados- no pensaron que la paridad en prestaciones conllevaría la paridad en costes.
El siguiente paso fue reclamar la cobertura para el caso de accidente de trabajo
(prestación que antes ya tenían pero sólo a partir del día 16 de la baja médica) a cambio
de pagar otros 2,5 puntos (ese es el tipo más frecuente, aunque oscila, en función de la
actividad desarrollada, entre un 0,9 y a 7,15%) sobre la base. De esta manera pasamos
del 26,5% originario al 32,5%.

Pero no contentos con imponer a los autónomos las coberturas públicas de incapacidad
temporal por contingencias comunes y la de accidente de trabajo, las asociaciones de
autónomos exigieron que los autónomos tuvieran también cubierta a través de la
Seguridad Social la prestación de Cese de Actividad, que es como se llama a ese
sustitutivo de prestación por desempleo para los asalariados, es decir, el paro de los
autónomos. No vamos a entrar aquí en la aberración conceptual de esta prestación, ni en
el desacierto en su formulación técnica y actuarial, que hace prácticamente imposible el
cobro de la misma. Pero lo cierto es que “el paro del autónomo” supone el incremento
en otros 2,2 puntos del tipo aplicable. Y ya llevamos 8 puntos más de los
originariamente establecidos, del 26,5% al 34,5%.

Pensábamos que ya lo habíamos visto todo, pero no, aun quedaba algo más para la total
equivalencia de los regímenes, para que los autónomos fuesen iguales a los asalariados:
la formación. Efectivamente, ahora las asociaciones de autónomos quieren además que
sus asociados paguen 0,1 puntos más para acceder a los fondos de formación.
Llama especialmente la atención esta última “conquista” de las asociaciones de
autónomos, inexplicable salvo que en realidad sea una conquista para las propias
asociaciones y no para quienes tendrán que pagarlo: sus asociados. No en vano, los
fondos de formación vienen siendo un jugoso negocio y fuente de chanchullos para los
sindicatos de “clase”, organizaciones a las que las asociaciones de autónomos quieren
equipararse a toda costa.

De esta manera, gracias a las gestiones realizadas las asociaciones de autónomos sus
asociados verán incrementarse su tipo de cotización en un 130%, de un 26,5% a un
34,6%. Es decir, un sobre coste para los que coticen por la base mínima de 859 euros al
año y de 3.505 euros para los que lo hagan por la base máxima.
Bien es cierto que no todas esas coberturas son obligatorias hoy en día y que el gobierno
ha tenido que recular y retirar la cotización obligatoria por accidentes de trabajo que
debía haber entrado en vigor y que, además, también no le quedó más remedio que
desvincular las coberturas de cese de actividad y de accidente de trabajo, que hasta este
año iban unidas. Pero no es menos cierto que esas medidas se han adoptado a disgusto y
por la crisis galopante que venimos padeciendo, ante la constatación de que muchísimos
autónomos no podrían soportar el incremento en sus costes con la Seguridad Social, no
por el convencimiento de que las mismas deban ser siempre voluntarias. Así que no les
quepa la menor duda de que, en cuanto la situación amaine, rápidamente tendremos
sobre la mesa un Real Decreto que imponga coactivamente la cobertura obligatoria de
todas las prestaciones de la Seguridad Social a los sufridos trabajadores autónomos.
Mientras tanto, las asociaciones de autónomos en vez de luchar por la libertad de sus
asociados y la reducción de sus costes, se dedicarán a pelearse por ver quién de ellos se
sienta en los Consejos del Trabajador Autónomo y de la Pyme y en las Juntas Directivas
de las Mutuas de la Seguridad Social.