Published On: Vie, Mar 20th, 2015

Arnao fue la cuna asturiana del primer ferrocarril de España

 

Una intervención arqueológica en Castrillón ha permitido recuperar parte de un primitivo trazado ferroviario de inicios del siglo XIX//

La intervención fue llevada a cabo por Iván Muñiz López, director cultural en el Museo de la Mina de Arnao, cuyo equipo cuenta con el ingeniero de minas Guillermo Laine San Román//

Restos del Ferrocarril (F.M).

Restos del Ferrocarril (F.M).

20-03-2015

Una intervención arqueológica realizada en las inmediaciones de la antigua mina de Arnao (concejo de Castrillón, Asturias) ha permitido recuperar parte de un primitivo trazado ferroviario de inicios del siglo XIX que, a tenor de las evidencias reunidas, modifica la historia del ferrocarril español.

La intervención fue llevada a cabo por Iván Muñiz López, doctor en arqueología por la Universidad de Oviedo, profesor de la UNED y director cultural en el Museo de la Mina de Arnao dentro del equipo de Sadim (HUNOSA) que cuenta con el ingeniero de minas Guillermo Laine San Román como director técnico.  El Museo de la Mina pertenece al ayuntamiento de Castrillón, que inició en 2007 las obras de recuperación patrimonial de este paradigmático enclave del patrimonio industrial español.

El yacimiento fue identificado gracias a la información proporcionada por un vecino de la localidad, José Luis Badallo. Otro antiguo vecino, Ángel Muñiz, colaboró en el traslado de los vestigios al Museo.

La vía estaba sepultada

El camino de hierro se encontraba sepultado bajo una potente capa de arcillas, en pleno acantilado de la costa y a unos 9 metros de altura con respecto al mar, lo que hizo que la intervención se realizase en condiciones muy delicadas. Los temporales habían provocado el colapso del terreno, dejando a la vista el extremo de un carril.

El hallazgo tiene una importancia histórica y patrimonial sorprendente. Los estudios arqueológicos y de documentación escrita llevados a cabo por Iván Muñiz y Guillermo Laine con el asesoramiento de Javier Fernández, director del Museo del Ferrocarril de Asturias y el ingeniero de caminos Juan Antonio Pelaez, han permitido aquilatar el modelo y proporcionar unas dataciones ajustadas.

Iván Muñiz (F.M.).

Iván Muñiz López (F.M.).

El trazado emplea el tipo de carril patentado por John Birkinshaw en 1820 y estaría datado entre esta fecha y principios de los años 30 del siglo XIX. Es una pieza extraordinaria dentro del patrimonio industrial español que se caracteriza por el empleo de una cabeza convexa que atenúa la fricción de la rueda, un alma en forma de cuña y la ausencia de patín en la base. Esta tipología será progresivamente sustituida por el carril diseñado por Stevens en 1831 e introducido por Vignole en Europa en 1836, origen del modelo que llega a nuestros días.

La localización del camino de hierro in situ ha permitido estudiar el sistema al completo, con rasgos de notable arcaísmo que escriben una página imprescindible para entender los primeros momentos del ferrocarril nacional. Se han documentado dos traviesas de madera en las que se aprecia el sistema de “mortajas” descrito en las fuentes antiguas de la mina de Arnao. En esta modalidad, la traviesa es recortada mediante un cajeado de forma trapecial en el que se introduce el alma del carril, que se fija lateralmente con cuñas de madera, prescindiendo, por lo tanto, de escarpias o remaches metálicos. Por su parte, el balasto o cama de apoyo del camino de hierro está compuesto por una masa de arcillas dispuesta sobre la roca que flexibiliza la superficie y atenúa la presión de las vagonetas.

Novedad tecnológica llegada desde Lieja

Las fechas del modelo de carril coinciden con las noticias que han podido localizarse en las cartas escritas por los ingenieros de la mina y que sitúan en pleno funcionamiento los caminos de hierro al menos antes de 1836-inicios de 1837. De esta forma, y a tenor de los distintos datos, la horquilla cronológica del ferrocarril de Arnao se establecería entre 1820 y esa segunda cronología.

En principio, la hipótesis más sólida lo relaciona con la fundación de la Real Compañía Asturiana de Minas de Carbón en 1833, una empresa con presencia belga entre los socios que supuso la llegada de novedades tecnológicas fundamentales desde el espacio minero-industrial de Lieja, una de las zonas más desarrolladas de la Europa decimonónica. Aunque resulte de momento más difícil de verificar, no se descarta una segunda hipótesis vinculada a Juan de la Bieska, un vecino de Avilés que explotó la mina desde 1828 hasta la concesión de la licencia a la RCAMC.

El impacto es considerable por distintos motivos. En primer lugar, este ferrocarril se anticipa en más de una década al trazado de Barcelona-Mataró de 1848, considerado hasta ahora el primero de España, y al de La Habana-Güines en lo que respecta a los entonces territorios coloniales, inaugurado en noviembre de 1837 y, como mínimo, casi un año posterior al de Arnao. Con ello, el ferrocarril de Arnao pasaría a convertirse en el más antiguo de nuestro país.

En segundo lugar, supone un nuevo hito en la historia de la revolución industrial española, dado que el empleo de caminos de hierro en fechas tan tempranas sitúa a nuestro país en el contexto de otras grandes potencias. Como ejemplo representativo, debe tenerse en cuenta que el primer ferrocarril trazado en la propia Bélgica fue construido entre 1829 y 1830 con un carácter igualmente minero para unir las explotaciones del Grand-Hornu y el canal de Mons à Cónde. Al respecto, es habitual que los ferrocarriles de uso minero-industrial, muchas veces tirados por animales, antecedan en el tiempo al empleo como transporte humano.

La investigación sigue en curso. Una parte importante del primitivo ferrocarril todavía se encuentra sellado bajo la espesa capa de arcillas y hay otros indicios arqueológicos que insinúan la existencia de un espacio de explotación minera por descubrir en el que se encuadraría este ferrocarril: una posible cuneta de desagüe, restos de edificios. En este sentido, Guillermo Laine e Iván Muñiz están coordinando la elaboración de un proyecto de intervención arqueológica y estudio histórico que garantice la excavación en área y el análisis integral de un conjunto de patrimonio industrial que despierta enormes expectativas. En este proyecto se espera que participe el Museo del Ferrocarril de Asturias como entidad asesora.

En cualquier caso, la noticia se suma a los otros datos históricos que convierten a la mina de Arnao en un referente inexcusable para entender la historia industrial española: explotación de carbón mineral más antigua de la Península Ibérica (con fechas de 1591-1593), pozo vertical y castillete más antiguo de la minería asturiana del carbón.

A la luz de este hallazgo, a partir de ahora los libros de Historia de España deberán iniciar sus capítulos sobre los orígenes de las vías férreas con esta oración: “el primer ferrocarril español fue construido en la localidad asturiana de Arnao”.