Published On: Dom, Sep 28th, 2014

Milo Manara, maestro del cómic erótico

 

En 1983 debuta su obra más célebre, ‘El clic’, que lo encumbrará como uno de los grandes autores de este género.//

R. D.

Milo Manara es el pseudónimo del historietista italiano Maurillo Manara (Luson, (provincia de Bolzano), 12 de septiembre de 1945). Es considerado maestro indiscutible del cómic erótico, gracias a obras como “HP y Giuseppe Bergman” (1978), “El Clic” (1984) y “El perfume del invisible” (1986). Creció bajo el techo de una familia humilde, donde realizaba las tareas propias de la vida en el campo. Su vocación inicial fue la de pintor. Tras intentar vivir de la pintura sin éxito, fue asistente del escultor español Miguel Ortiz Berrocal, en cuya biblioteca descubrió el mundo del cómic. Este encuentro fue decisivo en la carrera del historietista, Ortiz Berrocal le mostró los primeros libros de historietas que encantaron a Manara.

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Durante sus estudios de arquitectura en la Universidad de Venecia, en 1968, lanza su primer cómic, Genius, una combinación de género negro y erotismo publicada en formato de bolsillo. En 1972 dibuja la serie Jolanda de Almaviva, con guion de Francesco Rubino, y paralelamente realiza carteles y otros trabajos gráficos para agrupaciones políticas.

Mientras estudiaba arquitectura en Venecia se vio involucrado en las manifestaciones políticas de los movimientos socialistas que empezaban a surgir con fuerza entre los jóvenes que buscaban la revolución. Paralelamente a esto, Manara, se encontró frente a los círculos cerrados y elitistas del arte en la Bienal de Venecia. Lanzó fuertes críticas sobre los medios del arte ostentoso, la censura en el arte figurativo y sobre la forma en la que se maneja el acceso al mensaje de los artistas.

Su concienciación social en esa época le llevó a realizar diversos cómics con un marcado mensaje político, como Alessio il Borghese, Telerompo y Strategia della Tensione (para el partido socialista italiano), todos con guion de Sileverio Pisù. Con el mismo guionista realiza en 1976 El Rey Mono, adaptación de una leyenda folclórica china, aparecida en la revista Alter. Para el semanario juvenil Corriere dei Ragazzi ilustra La parola alla giuria (guion de Mino Milani) y para el editor francés Larousse elabora varios episodios de sus colecciones L´histoire en bandes dessinées y La découverte du monde. Participa en la colección Un hombre, una aventura con el álbum El monje del Tíbet (guion de Alfredo Castelli).

En 1979 aparece en la revista À Suivre, su primera obra como único autor, H.P., primera entrega de Las aventuras de Giuseppe Bergman, en la que rinde homenaje a Hugo Pratt. Con este último como guionista tendría ocasión de colaborar en 1983 con “Verano Indio” y ,tiempo después, con El gaucho. Además de hacer vivir a Giuseppe Bergman nuevas hazañas en los álbumes Tal vez soñar, Aventuras africanas y Camino oculto.

En 1983 debuta su obra más célebre, El clic, que lo encumbrará como uno de los grandes autores de cómic erótico y conocerá hasta cuatro continuaciones, además de ser adaptada al teatro y al cine de imagen real. Dentro del mismo género, Manara lanza sucesivamente El perfume del invisible —del que existe una secuela, Desnuda por la ciudad, y una adaptación animada—, Cámara indiscreta, Gulliveriana, Kamasutra, La metamorfosis de Lucio, El arte del azote, Cita fatal y WWW. En una línea más satírica, Revolución (2000) es una crítica a los poderes de las cadenas televisivas. Después del trabajo en otros campos volvió al erotismo, combinándolo con la ciencia ficción, en Piranesi: el planeta prisión.