Published On: Jue, Jul 17th, 2014

Gaseosa fría, claretín fresco

Conversando con Frígilis

 

José Mª Caso

José María Caso17-07-2014. — Tras dejar enfriar la bebida de la comida campestre sobre la suave corriente de agua en un pedregal de aquel río de mi infancia al que íbamos con mi padre y los amigos a pescar, en aquel otro Esla donde nos bañábamos en el Riaño que ya no existe, hoy por su afluencia sumergido, siempre regresábamos a nuestra casa en Resejo para sentarnos a la mesa, compréndeme que a nosotros nos sabían mejor los refrescos o las gaseosas de Ulpiano y a ellos el claretín de León. Por eso dejamos correr su curso para evitar o desvirar el remolino en la merienda de negros en la que se convirtieron la carne empanada cuando aún no era escalope, la tortilla española, una sin cebolla pa Pepín, y la otra empanada. Antes de la ensaladilla rusa que entonces era un lujo y ahora pienso su irrupción como metáfora del totum revolutum.

Les había sentenciado a mis hijos, que no conocieron de Riaño sino la desolación del lago artificial sobre la vega inundada que vigila y refleja el Yordas circundado por el Gilbo, Peñas Pintas y Peña de los Doblos, que el fútbol es “un deporte que siempre gana el Madrid o los alemanes”. No me atreví casi a decirlo en abierto el domingo cuando los locutores imposibles destacaban el gran juego de los germanos en un primera parte en la que fueron superados claramente por los argentinos. Y apenas lo repetí cuando esos mismos charlatanes sin chaveta, en la segunda, modificaron su criterio sobre el dominio del partido. Para un Mundial tan sin fútbol fue además lógico un árbitro tan pésimo, del que, curioso, nadie dijo nada. Quizá por eso ni nos inmutamos, como si bobalicones se nos hubiera pegado el gesto de Messi, cuando llegó el desenlace previsto en el guión precedido del antideporte total. Eso fue en la segunda parte de la prórroga.

No diré que el resultado concomita con el del otro asunto de interés que al día siguiente destacaban los noticiarios y noticieros. Pues, te insisto, ¿qué dislate relacionaría el triunfo alemán y la elección de Pedro Sánchez para mandamás socialista español? La cosa esta del PSOE pilló a la cúpula de la Federación Asturiana con el pie cambiado apostando por un contrincante al que Sánchez, apellido por lo demás de gran reminiscencia sidrerofamiliar en Nava, dijo después de ganar dispuesto a “integrar” en su proyecto, al igual que al tercero en discordia. Que el gran Alcántara no lo entienda me permite tranquilizar mi culpa de perro verde entre los peñascos por los que corre fresca el agua frente al monolitismo de la bipartitocracia. Ya sé que siempre están los intrigantes y conspiradores habituales jugando a ganador. Pero a mí me importaba un rábano que triunfara Alemania o Argentina, por orden alfabético, si ganaba el fútbol entendiendo que la democracia se califica en epíteto como deportiva.

            Y más que toda esa alarma coincidente en que si no barremos a Podemos acabaremos ya no en este crash sino en otro crac o quiebra como el de 1929, me preocupaba el reparto del status quo alentado ya no por la oposición sino por la oposición de la oposición, es decir, el partido del Gobierno y hasta por la Corona jubilada en un país con dos reyes, según explicaba magníficamente el maestro Cuervo, dentro de un mundo con dos Papas: el argentino y el alemán. ¿Lo ves? Añádele entonces que además de fútbol y religión católica los noticiarios y noticieros andan empeñados en convertirnos en exégetas del socialismo patrio y verás cómo era conveniente contra este continuum amorfo “de la ensalada de la situación” enfriar las gaseosas y refrescar el clarete en aquel río de Heráclito. Calimocho de verano pa todos.